martes, marzo 25

Dos años



"Tambores"
Autor: David
Febrero 2008


Cumpleaaaños feeeliiiiz...


Haaappy biiiirthdaay toooo yoooou...


Haaaappy biiiiirthdaay, dear Naíiiiiiiiim...


Cumpleaaaaaaañooooos feeeeeliiiiiiiiiz



miércoles, marzo 19

Al rescate



"Colores del atardecer"
Aniak, Alaska
Julio 2007


No es infrecuente que por estos lares, los equipos de rescate del pueblo tengan que salir a buscar a gente que se pierde por la tundra o las montañas de alrededor. A los que se quedan tirados con la moto de nieve estropeada o sin gasolina. A los que un temporal sorprende y hace perder la orientación. También a los que, borrachos y con calcetines de algodón, salen sin rumbo dejándose en casa la precaución y el sentido común, amén de esenciales prendas de abrigo imprescindibles en esta época del año.

En Alaska nunca sales al monte sin que alguien sepa exactamente a donde vas. Tampoco es buena idea irse solo a ninguna parte. Una paseo de veinte minutos por el camino de siempre al lado de casa puede convertirse fácilmente en cinco horas de dar vueltas en círculos por un bosque tan caótico que la visibilidad a más de 10 metros es absolutamente nula. Se hace imprescindible salir a cualquier lado con un equipo de supervivencia básico (o no tan básico), ropa de mucho abrigo y un rifle.

En el pueblo contamos con uno de los mejores equipos de servicios médicos de emergencia de la zona. Desde que en 1993 su hijo fuera arrollado por un coche y pasase una hora tirado en la nieve esparando ayuda, Pete se ha dedicado a crear y mantener un unidad de servicios médicos de emergencia en el pueblo. Son los archiconocidos "Dragon Slayers." Han sido reconocidos por el estado de Alaska en varias ocasiones como el mejor equipo de rescate de emergencia del estado. Esta extraordinaria unidad funciona a base de voluntarios y lo que la hace realmente única es que está formada exclusivamente por estudiantes del instituto del pueblo. Aquellos que buscan algo significativo que hacer con sus vidas terminan yendo a Pete y entrenándose con él, primero como "Lizard Killers", para luego graduarse y pasar a ser formalmente "Dragon Slayers". Hubo varios años, incluso, en los que el equipo estuvo formado exclusivamente por mujeres.

Si alguien desaparece en el pueblo, lo primero es ponerse en contacto con Pete lo antes posible. Con su ayuda y la de amigos y familiares, se monta un equipo de rescate al que la policía local aporta avionetas para la búsqueda desde el aire. Los Dragon Slayers están preparados para estar allí en un momento si se hace necesaria la ayuda médica de emergencia.

Esta mañana se ha tenido que formar un equipo de rescate. Ayer por la tarde el jefe de David y otro compañero de trabajo, que también es nuestro amigo más cercano en Aniak, fueron a pescar en el hielo a unos 50 km del pueblo. David no fue con ellos porque nuestra moto de nieve se estropeó dos días antes.

Una llamada angustiada de la mujer del jefe nos alertó de su desaparición a primera hora de la mañana. Un equipo de rescate que incluia dos avionetas estuvo buscándoles por la tundra desde el amanecer. Inmóviles entre la impotencia y la espera, pasamos todo el día pensando en las explicaciones posibles para su desaparición, intentando descifrar un futuro inexistente, y lanzando plegarias al aire para que regresasen sanos y salvos.

Es en momentos así cuando vuelan a la mente hasta los dioses de la infancia, de la mano con todas aquellas otras cosas en la que creemos o queremos creer. Cualquier cosa que nos haga pensar que algo más poderoso está escuchando nuestras peticiones. Por favor, que podamos invitar a Mike a cenar a casa esta misma noche y que nos cuente su aventura entre risas mientras nos tomamos un licor café o un pacharán de sobremesa. Por favor, que Calyvino vuelva a reunirse con su familia y a continuar llevando, aunque sea a trompicones, la organización que tiene a su cargo.

Estaba escribiendo este post para lanzarlo al aire como una plegaria más y según iba a apretar el botón y publicarlo, sonó el teléfono. Los habían encontrado. Se quedaron sin gasolina tras perderse en la tundra por la nevada que les pilló. Estaban bien. Y ni siquiera fueron necesarios los servicios médicos de los Dragon Slayers. Iban lo suficientemente preparados para poder paasar la noche acampados fuera en caso necesario.

Así que ahora, después de la entrañable y graciosísima cena a la que pusimos broche de oro con el rico Pacharán traído por la tía Esther (que nos está visitando y por cierto, se lo está pasando de maravilla), sonrío para dentro y le lanzo un guiño a esos dioses de mi infancia y a todos los demás que me acompañan en este viaje de la vida. Gracias.



Por cierto, gracias también a Rayco por darle otro reconocimiento más a las crónicas polares de esta chica de provincias :) Se agradece el detalle y el cariño.

martes, marzo 11

Rutina de invierno



"Cisnes de invierno"
Anchorage, Alaska
Diciembre 2007


La vida sigue su curso tranquilo mientras el invierno se alarga interminablemente. El frío ha remitido un poco estos días, así que andamos resbalándonos, todo lo grácilmente que podemos, por las placas de hielo que se han ido formando por todo el pueblo. Los días se están haciendo más largos muy rápidamente. Mientras en Diciembre disfrutábamos de luz sólo cinco horas al día, ahora ya son doce y en otros tres meses, serán más de veinte. Lo peor del invierno ya ha pasado, ahora sólo quedan un par de meses hasta que se derrita toda la nieve y cambie el ritmo de vida.

La rutina invernal se ha vuelto a instalar después de los incidentes post-vacacionales. Y la rutina, en esta vida de maruja y madre en Alaska que vivo últimamente, a veces no da para muchas aventuras. Por eso, ahora más que nunca es imprescindible saber disfrutar de esas cosas pequeñas de la vida. Cositas que bien degustadas, a veces son las más sabrosas.

Tengo mis ratos jugando, riendo, y simplemente estando con mi familia. Delante del fuego, o dando un paseo, compartiendo la aventura de una vida en común y la no menos intensa aventura de ser padres. Y es que un sercillo de casi dos años da para muchas risas, mucha ternura, mucha desesperación, muchas sorpresas y muchas dudas. Todo un universo de emociones y sensaciones que hoy por hoy, no cambio por nada del mundo.



También me quedo con esos paseos diarios en quad hasta correos disfrutando de esa inmensidad de cielo y espacio abierto. Siempre deseando que haya en el buzón algo más que facturas y publicidad. Porque en estos tiempos modernos que corren, cuando incluso en la tundra de Alaska hay internet y ya tan poca gente escribe cartas de puño y letra, una carta o un paquete con chorizo de la tierra y otras viandas exquisitas son siempre motivo de alegrías y celebraciones.



Imprescindibles, como no, esas horas semanales de yoga, ese recogerse hacia dentro, tomando tiempo para realmente sentir el cuerpo y reconectar con lo divino de nuestra humanidad. Por partida doble. En mis clases con mi grupito estupendo de mujeres, y en casa con David, Naím, la Tola y el Randi. Cierto es que en casa me relajo un poco menos, pero también me río un poco más.



Y qué decir de esos intercambio de masajes, de los que tengo la increíble suerte de disfrutar semanalmente. Y como disfruto tanto dándolos como recibiéndolos, el placer se multiplica. Me cuido a mí misma y a la vez cuido de la amiga que me los da a mí, de la vecina que me paga por ellos, y de David porque se lo merece. Y si le añadimos una sauna a posteriori, ya se convierte en insuperable.



No me puedo olvidar de esas artesanías varias que últimamente hago siempre que puedo, y que me ayudan a reconectar con una parte de mi vida pasada, como ya he explicado por ahí. Cierto es que al revolver en el baúl de los recuerdos, no sólo saco lo que quiero sacar, sino también aquello que irremediablemente viene pegado. Viejos dolores, viejas sensaciones y sentimientos que creía olvidados o sanados reaparecen a ratos, recordándome tranquilamente que no hay luz sin oscuridad.



Y finalmente, pero no por ello menos importante, sino todo lo contrario, esos ratos disfrutando en compañía de otras personas. Cenas con algún amigo, de esas que terminan distendidas en el salón con un vino y unas risas. O mis entrañables reuniones con mujeres, que ocupan como mínimo un par de tardes a la semana, si no más y de las que disfruto enormemente. Eso sí, mis mujeres son de lo más variopinto. Y es que aquí, donde vivimos cuatro gatos, es necesario relacionarse con todo tipo de gente, incluso con aquellos con los que no te relacionarías nunca por falta de afinidades. Porque no hay de donde escoger, así que es el sitio ideal para poner en práctica la verdadera tolerancia al prójimo.



Seguramente, David tendría muchas más aventuras que contar de este lugar. Especialmente en invierno, cuando las temperaturas hacen que la calle no sea el mejor sitio para un crío de dos años. David vive aventuras del estilo que uno imagina cuando dice “aventuras en Alaska.” Él se ha recorrido la zona haciéndose cientos de kilometros por la tundra y el río helado, pescando en hielo, avistando lobos, buscando madera, cazando alces, perdiéndose en el bosque, volando sobre el agua abierta tanto con la moto de nieve como en avioneta… Igual algún día se anima a empezar su propio blog o a compartir ocasionalmente el mío…



Yo por lo de pronto, sigo con mis propias aventuras en Alaska, aunque sean de un estilo más “interior.” Siempre procurando disfrutar de todas y cada una de ellas. Y es que quiero marcharme de aquí algún día sabiendo que fui feliz en mi destierro polar.

En el fondo, estas vidas diferentes que llevamos David y yo, son un poco como regresar al origen. A esos tiempos en los que el modo de vida hacía necesaria una clara separación de roles entre los sexos. Las mujeres cuidaban la casa, el huerto y criaban a los hijos. Vivían sus aventuras hacia dentro y entre ellas. Y los hombres exploraban y cazaban. Vivían sus aventuras hacia fuera y entre ellos.

El invierno en Alaska me muestra un ritmo vital diferente. Un ritmo que no tiene nada que ver con la vida que conocía hasta ahora. Un ritmo que no esperaba que me gustase demasiado. Pero, curiosamente, un ritmo que estoy disfrutando y que sí, sí me gusta.


PD: Por cierto, un abrazo enorme y un millón de gracias a Ivana Carina por otorgarme el premio bloguero "Internet vale un Perú" y a De Lirium Soy y a Nadie por darme el premio "Best Blog Darts Thinker." Me gusta que os guste este espacio que he creado aquí fuera (¿o es aquí dentro?) Y como siempre, me salto todas las normas de los premios a la torera.