viernes, junio 27

Mortadelo y Filemón






Finalmente les habíamos puesto nombre, después de casi dos meses de que entrasen a formar parte de nuestra vida diaria. Mortadelo y Filemón. Uno flaquillo, alto y oscuro. El otro bajito, rechoncho y blanquito.

Dos días antes de salir de viaje le pedimos a Abe, el otro dueño de las cabritas, que se las llevara a su casa. Las íbamos a compartir durante el verano, un rato aquí y otro allá. Son unos cortacéspedes buenísimos y como la hierba en Alaska crece a razón de palmo diario, ellas bien alimentadas y nosotros todos contentos.

Se las llevó a su cabaña río arriba, en pleno monte, a varios kilómetros del pueblo más cercano. Les había construído un corralillo y estaban felices. Eso es, hasta que un oso se las merendó hace dos días.

Así son las cosas en Alaska, te descuidas un ratillo, y viene un oso a zamparse tus cabras. Qué penita... Con lo simpáticas que eran...

24 comentarios:

Ana dijo...

Noooooooooo, pobrecitas!!!
Tenían carita de buenas!!! Qué injusta es la vida, qué corto todo, hoy estamos y mañana no... jjaja.
Besotes grande y buen finde"

Jeanne dijo...

Territorio salvaje
Alaska

La verdad es que viviendo en un territorio conquistado, entre calles y coches y montones de gente, estas historias parecen tan lejanas....

Siempre me das envidia
por la aventura
por el valor de vivirla
y por querer compartir un trocito.

:-)

geminisdespechada dijo...

jo, pobres.. y lo cuentas así tan fríamente... qué susto no??? snif

Irreverens dijo...

¡Ay, pues sí que eran bonitas ellas!

Bueno, ahora el que está bien alimentado es el oso, ¿no?

Que de eso va la cadena trófica ésta que llaman...
:-P

Que en paz descansen Mortadelo y Filemón.
:)

Fini dijo...

Mi vida ha dado un giro tan inesperado que me hizo abandonar este maravilloso mundo de los blogs, veo que tienes muchas novedades, me pondré al día. Un abrazo

La Maga dijo...

Pobres Mortadelo y Filemón y tú en tierras catalanas. Pásatelo muy bien, no les eches mucho de menos. Total, ya no se puede hacer nada. Le tendrás que buscar un nombre también al oso que se las merendó.

Buen finde.

Quique dijo...

Esto sí que son aventuras. En mi Alaska, a lo sumo, puedes ser atacado por una lagartija.


Un saludo

mreina dijo...

¡horror¡ que final de cuento tan triste...snifff

JOAKO dijo...

En el fondo Alaska es de los osos, asi que pagad el tributo...

Carlota dijo...

Como mi diría mi marido, la cadena alimenticia, pero jo... qué pena. Yo tengo una, pero la mía es negra, se llama Ivana, en honor a mi querida Ivana, de Wheelchair rules (ella lo sabe, eh?), y precisamente por eso, aunque al principio no hacíamos muchas migas, la quiero más ;). Pues ya lo siento, un beso!

Mi vida en 20 kg. dijo...

Que penita!!!!!

Belén dijo...

Por dios :(((((((

Que lástima, las cabritas me caen tan bien...

Besicos

EVA dijo...

.....jaajjaj....pero ¿y el oso lo feliz que va a estar? encima si es osA y mamá, la de leche rica que va a criar...

Piénsalo...

Da lástimica......aunque estaban tan buenas y tan bien "criás""....si hasta a mí se me está haceiendo la boca agua...

Besazos Meiga

alberto dijo...

Lo del pastoreo por allí está crudo, que viene el oso!

Sabela dijo...

¡Qué pena!... casi es una historia para no dormir, después de vivir tan felices no merecían ese final tan triste...
Te deseo unos felices días entre nosotros.
Abrazos.

Ivana Carina dijo...

Pobeshiitas cabritas!!!

Aajajja! Carlota contó que tiene una cabra negra que se llama como yo!
Y si... es que soy loca como una cabra! jaja!!
:P

Pobres che! Venía tan bien la historia, casi que estaba por pedírtelas para que corten mi césped! jajajaa!
Y vino el oso maligno e indigno y se las comioooo!!

Pero bueno.... estan en el cielo de las cabritas.... ;)

Beso Guapa!!!

peke dijo...

Xa tiña eu curiosidade polas cabras e resulta que as comeron.
Estupendas as fotos do post anterior. Barcelona sempre me gustou moito.
Pásao ben. Seguimos aquí.

Luna Carmesi dijo...

:-O

Madre mia!!

No era el oso yogui desde luego...
Pero que cabron... en fin... cosas de la naturaleza...

Besos!
;-)

Quique dijo...

Un oso!! eso sí que son aventuras. En mi Alaska, a lo sumo, he tenido algún percance por intentar no atropellar un gato. Pero no es lo mismo.

Un abrazo

la granota dijo...

Caray! Espero que al menos el oso también fuera simpático.

Marinha de Allegue dijo...

Caramba!!! Menudo susto deberon levar as pobres cabras ao velo oso e o voso gozo nun pozo. A vida é así, un tobogán incansable...

Beijos desde Compostela.
:)

Ñoco Le Bolo dijo...

Trata de tener una parejita de osos. Tal vez sea más práctico por aquello de la piel... incluso puedes hacer unos números de circo.
¿A que sabe el oso? ¿A osobuco?

Ñoco Le Bolo dijo...

Me he olvidado...
Unos bicos.

circe dijo...

jajajaj...pero...cómo no te las has llevado????!!!!.....vamos!! seguro que tu hijo y la "yaya" se lo pasaban pipa...jajaja...besos