martes, enero 13

Aquí hay gato encerrado



Hoy finalmente hemos recuperado del todo nuestra preciosa casita. Figurativamente, pero así se siente. No es que nos hayamos ido a alguna parte, todo lo contrario. Cuarenta y cinco bajo cero no dan para mucho salir. Pero hemos recuperado un espacio perdido hace diez días y sobre todo, lo más importante, hemos recuperado el fuego.

Dos días antes de Nochebuena tuvimos un incendio en el tiro de la chimenea. Según el bueno de Pedro, el jefe del cuerpo de bomberos del pueblo, lo nuestro fue un caso típico. Nuestro tiro sale del lado de la casa, justo encima del tejadito de la entrada, se extiende como medio metro hacia delante y gira hacia arriba. Ese recodo es el punto perfecto para la acumulación de la creosota residual. Y deshollinar, deshollinamos. Vive dios que deshollinamos regularmente. Pero la nieve acumulada en el tejadillo enfría el tiro en cuanto sale, de manera que los residuos se solidifican y arden muy fácilmente. Y ardieron, vaya si ardieron.

Nos llamó una vecina como a las siete de la tarde: "Te salen llamas de la chimenea." Tardé unos segundos en enterder qué era lo que estaba realmente queriéndome decir. Y de repente todo eran prisas. !Llama a los bomberos! !Busca el extintor! David corrió, extintor en mano, al piso de arriba, y salió en zapatillas por la ventana al tejado nevado. Salían unas llamaradas de la chimenea que daba gusto verlas. En cinco minutos teníamos la casa llena de gente. Todo el equipo de bomberos del que ya hablé una vez, los Dragon Slayers, hicieron su aparición trayendo un extintor para enfríar el tiro que a estas alturas, ya sin llamas, estaba aún al rojo vivo. Quedó para el arrastre, agujereado e inservible. Nosotros, en cambio, agradecidos, aliviados y felices de que todo se hubiese quedado en un susto. Si no llega a darse cuenta la vecina a tiempo, podríamos habernos enterado cuando hubeise empezase a arder el cuarto pequeño, el del niño. Y por ahí, la historia hubiera tomado un cariz mucho más dramático.

Decidimos dejar de usar la estufa de leña hasta que hubiéramos reparado el tiro. No nos quedó más remedio que empezar a tirar de la estufa de gasóleo, cosa que evitamos hacer en la medida de lo posible. En estas tierras, en pleno invierno polar, por muy moderada que pretendas mantener la temperatura de la casa, al menos has de evitar que se congelen las cañerías. Para eso, y si no te calientas con leña, no queda más remedio que mantener la estufa encendida 24 horas al día: consumiendo gasóleo, chupando electricidad y por ende consumiendo más gasóleo, y echando humos, muchos humos. No es difícil imaginar que la energía cambió en la casa totalmente.


Llegó la Nochebuena y con ella una nevada de medio metro que auguraba unas temperaturas decentes para las fiestas. Pero no, no era más que uno de tantos vaciles meteorológicos, porque a los dos días los termómetros dieron un bajón casi tan estrepitoso como la economía mundial en estos meses. De un día para otro, nos despertamos a 38 bajo cero y sin agua fría en la casa. Curiosamente sí había agua caliente, lo que nos hizo pensar que en algún lugar por allá detrás de la bañera, la cañería del agua fría se había congelado. No era raro, porque cada charquito que Naím había dejado en el suelo del baño la noche anterior estaba convertido en una pista de patinaje para mosquitos. Con la ayuda de la calefacción, una estufa eléctrica, y la ducha caliente a todo meter, logramos reproducir la atmósfera de una selva tropical en plena estación húmeda dentro de nuestro cuarto de baño. Después de casi siete horas, logramos por fin descongelar la cañería.

Las temperaturas continuaron de esta guisa, llegando a 45 bajo cero. Con esos fríos, no enciendía el quad, ni tampoco la camioneta que nos dejaron hace unos días. La moto de nieve sí encendió, previo calentamiento de hora y media con un secador de pelo colocado estratégicamente debajo de una manta. Tecnología punta. La oficina de David se congeló, así que se trajo los bártulos a casa y montó su despacho en la habitación. La guardería también se congeló. Randi salía a haer sus necesidades en 0'5 secundos exactamente. Y la Tola, ya en Octubre cuando cayó la primera nevada, había dicho que la avisáramos en Mayo cuando pudiese volver a salir a cazar ratones. Yo, por mi parte, decidí que era el momento ideal para agarrarme una generosa amigdalitis.


El frío se colaba por la puerta de la cocina de una manera que ponía los pelos de punta. Así que para no andar por ahí con los pelos disparados, le colocamos una mantita a la puerta. Así pretendíamos frenar un poco a un tal Gelator, dios del frío, que incansable embestía contra la casa, colándose sin permiso por cualquier rendija. A pesar de todos nuestros esfuerzos, la temperatura abajo, cerca de la puerta de la cocina no subía de un par de grados o tres. En el resto de la planta baja como mucho, lográbamos unos diez. Aunque eso realmente dependía de la altura de cada quien. David disfrutaba de unos grados más que yo, y los dos de bastates más que Naím, que el pobre, con dos años, aún es un poco bajito. Agua que caía en el suelo, agua que al rato estaba congelada. No daban muchas ganas de ir descalza, la verdad. Arriba en cambio, en camiseta de tirantes y pantalón corto porque rozábamos los 30 grados. Y eso que hay un ventilador instalado que supuestamente chupa aire de arriba y lo manda por un tubo al piso de abajo. Pamplinas. Lo mismo podríamos haber tenido un abanico, para lo que nos sirvió.

Totalmente concienciados y preparados para pasar unos días sin salir de casa, montamos el campamento base en los 26 metros cuadrados del piso de arriba. Bajábamos a cocinar y al baño. Tres personas de una misma familia encerradas durante casi diez días en un espacio tan pequeño puede ser toda una experiencia. Podría esperarse cualquier cosa de una situación que a simple vista incluso yo juzgaría como claustrofóbica. Sorprendentemente, y lo digo con una sonrisa en el alma de oreja a oreja, fue una experiencia preciosa.

Hoy finalmente llegó el nuevo tiro de la chimenea, y con él un subidón del mercurio de más de 20 grados. Parar de una vez la estufa de gasóleo, volver a encender fuego y recuperar la planta baja de la casa, ha sido como recuperar un espacio perdido y a la vez darse cuenta de que no habías tenido ni tiempo de echarlo de menos. Supongo que estas cosas pasan cuando uno se centra en vivir y disfrutar el presente, independientemente de las circunstancias.

43 comentarios:

Lileth dijo...

Verdaderamente el clima nos determina la forma en que vivimos y hay que saber adaptarse en la medida de lo posible.

Me alegra que hayáis recuperado el calor de hogar, y el espacio necesario para vivir cómodamente.

Un besote.

Meiga en Alaska dijo...

Después de varios meses de luchar contra lo evidente, veo claramente que en estos momentos no puedo mantenerme al día con vuestros blogs, cosa que se me hacía tan fácil hace un año. Como veis, ni siquiera mantengo el mío tan frecuentemente.

Os visitaré cuando pueda, poco a poco, dándome pequeños atracones de palabras en vustros espacios. Pero a mi ritmo, que ahora mismo y en este tema, es lento, muy lento.

Ya cambiarán las tornas blogueras en mi vida, cuando tengan que cambiar.

A los incondicionales, que sepais que os quiero mucho, y que me hacéis los inviernos polares mucho más llevaderos, os lo aseguro. Y a los espontáneos, os agradezco mucho la visita y lso comentarios.

Muchos abrazos para todos.

Meiga en Alaska dijo...

Te me colaste, Lileth! :)
Un beso

nitroglicerino dijo...

No he entendido muy bien por qué se congeló el agua fría. ¿Es que van por cañerías diferentes? Menuda experiencia, madre mía. Me alegro que ahora ya sólo lo recuerdes como una anécdota :)

Juana dijo...

¡Madre mía! Vivir tan al norte debe ser ..... si se debe congelar hasta el ordenador.
Aislamiento termico hasta en los desagües.
No es que en Madrid haga mucho calor, pero .... os envío un calórico abrazo.

ana p. dijo...

Dende luejo mari puri... El agrestismo de tu vida llega a extremos impensables... En este momento vital en el que uno de los síntomas del ya tú sabes, es una exagerada sensibilidad friolera... sólo leerte y ya me duelen los pistones... En fin.... Boas noites e ata mañá....

María dijo...

¡Qué aventura! ¡Y sin salir de casa! ¿De qué puñetas se está quejando la gente por aquí? Lo de bajar a cocinar me imagino que lo echaríais a suertes.
Me imagino con mi compi venga discutir sobre quien baja abajo, y patatín y patatán.
Sobre todo me alegro de que tengais unos vecinos que para mal y sobre todo para bien, no os quitan ojo.
Un abrazo. Sobre todo porque calientan más que los besos. Agurrr

la granota dijo...

Me encanta cómo eres capaz de describir una situación límite como algo precioso, incluso romántico y envidiable. Y estoy segura que no sólo lo escribes, sino que lo vives así. Un besote.

Ñoco Le Bolo dijo...

Y aquí nos quejamos de frío !!!
Ya te mandaría algo de calor pero no sé cómo se hace.
Me encanta tu manera de relatar lo cotidiano.

Bicos
_____
_____

Belén dijo...

Y yo quejándome de que estamos a dos grados bajo cero...:S

Besicos de feliz año

Irreverens dijo...

¡Si es que contado por ti hasta apetece estar a 45 bajo cero, joé!
:D

Lo de convivir con estrecheces los tres durante 10 días y sentiros tan felices merece mi más profunda admiración.

Besos sobre cero y soleados (p'allá que te los mando).
:)

Cris dijo...

Hola Meiga! Pues vaya experiencia de gran hermano familiar! Seguramente que en ese "encierro" habais hablado y visto cosas de cada uno que hacia mucho que no veíais.

Lo que no entiendo es lo mal que estan preparadas las casas en EEUU (que Alaska no deja de ser EEUU) Yo que conozco los inviernos escandivanos me hace pensar. Si vas al norte de Noruega, Suecia o Finlandia están en las mismas situaciones. Pero las casas incluso siendo de madera están muy bien adaptadas al frío. La gente en da mucha importancia a que estén bien aisladas. En Copenague es lo primero que la gente mira en una casa o piso, miran cómo están las ventanas y las puertas para que no entre el frío y con ello se ahorre energía para calentar la casa. Y cuando más al norte te vayas mucho más. En otras zonas de la region polar como por ejemplo Rusia no se cómo hacen. Pero vamos, que me choca siempre lo mal que hacen las casas en USA. Y ya no solo en Alaska, por lo que veo. Me llama la atención que en sitios en donde se pasan meses con la alerta puesta por los tornados hacen casas de madera pero de madera que parece de palillos, tendrían que ser casas de ladrillo con buenas paredes y buen tejado, todo firme para que resista lo más posible... No se si te ha pasado por la cabeza como a mi o quizás es que yo estoy equivocada. Pues muchos ánimos, a deshollinar como locos y a pasar el invierno lo más livianamente posible! Un saludo con mucho carinyo!

Carles dijo...

Vaya, vaya con el Gelator! se pone duro, duro.

geminisdespechada dijo...

meiga, por lo de visitarnos no te preocupes - gracias por traer un poco de cordura a nuestras quejas de -2 grados y dos centímetros de nieve. Un beso!

Ivana Carina dijo...

Wow! Meiga!!!

Que aventuras, amiga!

Menos mal que no pasó a mayores y que pudieron sobrevivir hasta que llegó el tiro de la chimenea! ^.^

Me encanta leerte, es como si hubiera estado ahí!!

Un beso!

coro dijo...

Me parece imposible lo que cuentas,qué bárbaro, esa temperatura, ese frío que trata de entrar en tu casa a toda costa... claro que no me extraña, quería apuntarse a esa animación "a tres" continua... felicidades por tu experiencia, es la pera, abraiada estoy!! Un abrazo

irene dijo...

VALIENTE, MUY VALIENTE la familia Griso Ramos sin duda.
Lo que más me alegra es la llegada del fuego...que lo disfrutes amor

VANESSA dijo...

madre mia!!!!!!! que impresionante dios!!!!!! un 10 por vosotros.

besitos madrileños

maria jesus dijo...

Es impresionante lo que cuentas y lo bien que lo cuentas ¿Has pensado en escribir un libro? Estas viviendo una experiencia única y la transmites maravillosamente.
Yo tambien me asombro de que las casas no esten preparadas perfectamente para esas temperaturas en un sitio en que son las normales, por lo visto.
Un abrazo

Isabel dijo...

Miriam,tu última frase no tiene desperdicio.
Hoy precisamente hablo en mi blog sobre la actitud,algo que siempre podemos elegir.
A mal tiempo buena cara,amiga.
Está claro que es lo mejor,a pesar de todo.:-)
Me alegro que vuelva la espaciosa normalidad.
Un besote demasiado invernal.:-))

Jacqueline dijo...

Acabo de recibir un email de una amiga que pensó que tu blog me debe gustar mucho.

Ella llegó a esa conclusión porque soy una venezolana (hija de española) viviendo en Montreal con sensación térmica hoy de -36 y también me gusta la fotografía.

Eso le hizo pensar que somos de algún modo afines tú y yo :)

Estoy muy contenta con su recomendación. Te añado a mi reader para leerte de ahora en adelante.

Un beso solidario de mi frío al tuyo.

Alleta dijo...

Yo soy la amiga que recomendo tu blog. Es que tu blog de por si es digno de recomendacion, mas aun a alguien como Jackie, que se me hace tan similar a ti. De paso, aunque estes con tu Reader lleno, te recomiendo el de ella. Son fotos y colorido de su blog, te van a encantar!!!
Saludos y te sigo leyendo!!!

Ana dijo...

La foto de la puerta de la cocina es increíble!

Y también es increíble que cuentes algo tan "dramático" con tanto humor y que lo vivas con tanta alegría. Sos un personaje especial! =)

camileando dijo...

Es verdaderamente loable lograr estar los tres, ¡y más con un niño chico! en un espacio tan reducido por tanto tiempo. Y efectivamente tu modo de relatar las cosas, lo transforman en algo ¡envidiable!... verdaderamente tienes el don de la escritura, puedes convencer a cualquiera.
Muchos saludos para ti.

(Hacía tiempo no comentaba, pero te he seguido leyendo. A veces tus post son muy distanciados, pero cuando escribes vale la pena la espera, asi es que, al menos por mi parte, tu frecuencia de escritura no es un problema.)

Marisol dijo...

Alaaa, que exagedara...¿que son 45º bajo cero??? Pues una minucia atmosférica...con todo el calor que parece desprender tu familia eso no lo debiaís de notar mucho.

Me alegro de leerte

rose dijo...

¿45 bajo cero? pero ¿existe esa temperatura?joé,meiguiña,no consigo ni imaginar cómo debe sentirse el frío a ese nivel(nunca mejor dicho;)

En asturias,estos días,hemos rozado menos cuatro grados por la mañana, así que ir al cole tempranito era toda una odisea para un culo frío como yo...ni t cuento!!!

Marcoiris dijo...

uf menuda experiencia, me alegra que saliera bien vuestra experiencia comprimida. Mucho animo y ojala la chimenea resista los envites del extremo invierno de Alaska. Un besin

elimary dijo...

Una amiga siberiana me contó que en realidad entre menos diez y menos cuarenta apenas se nota la diferencia de temperatura... En cualquier caso, creo que no voy a ir a comprobarlo...
Eres una súper valiente!, en tu lugar yo ya me habría mudado a Florida. ;-)
Un abrazo!

batzk dijo...

Que bueno que sepan aprovechar de todas las experiencias que el clima les da. La nieve nos hace cambiar la rutina, pero es linda, no? Bien por haber recuperado la mitad de su casa...
Siempre es un gusto enorme leerte... besos =)

Elena Ospina dijo...

Me encanta pasar a visitarte!

peke dijo...

Non me quero imaxinar nunha situación así. Menos mal que todo volve á calma. Bicos.

EVA dijo...

Vaya por dios!

...esta Meiga, me parece que o no soy de frío, ejem, ejem, y ahora menos!

Aunque sea tarde FELIZ 2009 ya que ahora todo va bien...o no?

JOAKO dijo...

Excelente post, como siempre.
Un regalo, un cuento para tu hijo:

TRES DÍAS DE INVIERNO

Ese día estábamos en torno al fuego, en nuestras montañas del norte, el fío del invierno era tan intenso que solo el abrigo del fuego puede mitigarlo.

Esta es la historia de los tres días más fríos que vivimos Anuk y yo, aquel mítico invierno en el que sobrevivimos a base de ingenio.

Hasta mediados de enero el fío fue el habitual de los inviernos anteriores, mucho, pero lo controlábamos con los medios aprendidos de nuestros mayores, todo estaba en calma y pasábamos los días contando historias, dormitando y pensando en todo aquello que haríamos en la primavera.

Pero aquella primera noche en que la temperatura comenzó a bajar y sin darnos cuenta nos fuimos acercando a la hoguera cada vez más, fue Anuk el primero que se quejó del frío, cuando al intentar beberse el café recién hecho no consiguió dar ni un sorbo, ¡se había congelado en el fondo de la taza!, nos dimos cuenta de que todos los líquidos que había en la casa a más de dos metros del fuego eran sólidos, acercamos lo indispensable a la chimenea y nos arrebujamos con nuestras mantas encima para pasar la noche.

Al día siguiente salimos de la cabaña solo lo suficiente para aprovisionar leña, aprovechando las pocas horas de luz.

Esa noche nos apretujamos en torno a la candela, bien pertrechados para aguantar la noche y sintiendo en los huesos que se avecinaba una fría noche. Fue Anuk el que, avanzada ya la noche, me miro y al abrir la boca para decirme algo... en ese momento le salio de la boca algo como un cubo sólido que cayó al suelo, rebotó y rodó hasta llegar al pie del fuego, nos quedamos mirando embobados, y nuestra sorpresa fue mayúscula cuando oímos claramente mi nombre, ¡Akiak!

Lo que había pasado es que la palabra se había congelado justo al salir de su boca, y solo cuando el fuego la calentó se oyó en toda la cabaña. Pasamos la noche mirándonos y cada vez que queríamos comunicarnos teníamos que repetir la experiencia, al final cogíamos las palabras con unas tenazas o el atizador del fuego, las acercábamos a la lumbre y se oían como truenos en toda la habitación.

El último día fue el peor, pasamos las pocas horas de luz con una fuerte ventisca, que ululaba fuera de la cabaña, como queriéndonos avisar de lo que se nos avecinaba.

Por la noche, con un fuego vivo y con lo necesario para pasar la noche, en donde no faltaban las tenazas, nos dispusimos a pasar la noche más larga del año, más al norte esa noche dicen dura seis meses, los cazadores del invierno dicen que la han visto, y que al igual que en verano el sol describe círculos en el horizonte, el sol no sale en estos meses.

Dormitábamos cuando me di cuenta de que la luz de la hoguera se estaba haciendo mas oscura, al mirar al fuego, vi como la llama se estaba congelando, ya no se movía, danzando como solo el fuego sabe hacerlo, estaba quieta y solo dejaba entrever un poco, un cambio de tonos dentro de algo parecido a una botella, roja, rota y reconstruida, que se apagaba dejando de dar luz...y calor.

Intenté despertar a Anuk, pero mis palabras salieron a borbotones y cayeron al suelo muertas de frío, al acercarlas corriendo al fuego empujándolas con el pie, descubrí que el fuego ya no tenia suficiente calor para derretirlas, desperté a Anuk de un puntapié y decidí, en un arrebato, liarme a bastonazos con la llama del fuego, utilizando el atizador de hierro, la llama se quebró y alcanzo las palabras, derritiendolas, en ese momento se oyó con fuerza, ¡Anuk, el fuego se congela!

Pasamos la noche aporreando las llamas para calentarnos, entendernos y alimentarnos. De golpe entendimos todo lo que le debíamos al fuego, y que sin él nuestro pueblo no era nada.

Berta dijo...

Es la primera vez que te visito. Llego desde Gallegos en la diáspora. Voy a echar un vistazo si me permites para conocerte.
De antemano te digo que es cierto que a todo se acostumbra uno, pero no sé qué haría con tanto frío.

Mi marido se morirá en cuanto vea tu blog. Uno de sus sueños no cumplidos es ir a Alaska.

Muacs desde Santiago de Compostela. Me imagino que ahora estaréis más calentitos.

Berta

Meiga en Alaska dijo...

Más vale tarde que nunca :) Gracias a todos por visitarme, y más con esta rasca que ha hecho. Espero que os hayáis abrigado bien al entrar :)

NITROGLICERINO: Pues sí, el agua caliente y la fría van por cañerías diferentes. Cosas que pasan cuando se construyen cabañas en Alaska a mano, digo yo. Un saludo.

JUANA: Pues si lo sacas fuera se congela, seguro. El ordenador, digo. Y cualquier otra cosa. Se agradece el abrazo calentito. Otro de vuelta.

ANA P: Agrestismo donde los haya mari, ya tú sabes. Te quiero.

MARIA: Pues mira, con lo de la amigdalitis que me apañé durante le encierro, estaba claro quién bajaba a cocinar ;) Un beso.

LA GRANOTA: Tienes toda la razón, así lo viví. Dede luego, toda una experiencia, que aunque dura, no cambio por nada. Un besote.

ÑOQUIÑO: Pues no sé cómo ha sido, pero a los dos días de escribir el post, la temperatura subió a 6 grados sobre cero. Cincuenta grados de diferencia en dos días, un alucine. Sería el calor que no sabías como enviar pero qeu llegó de todas formas? Un biquiño.

BELEN: Jejejejeje... dos grados bajo cero es casi calor, Belenchurri :) Lo que es la relatividad, caray. Besos.

IRRE: Pues nada, ya sabes, tienes invitación abierta a Alaska cuando quieras. Tus besos sobre cero llegaron, que como le dije a ñoco nos subió la temepratura una barbaridad a los dos días. Besos

CRIS: Alaska en realidad no es EEUU, aunque nos gobierne la Sarah Palin de las narices. Sobre todo la Alaska rural. Es otro mundo, te lo aseguro. La culpa en este caso fue del dueño anterior, que construyó la casa con sus propias manos y bueno, no se esmeró demasiado con la puerta. Y de todos modos, el frío hace virguerías con la madera, y lo que debía ser una puerta recta, ya no lo es, así que nos tocará cambiarla en una de estas. Besos.

CARLES: Y tanto!! :) Besos.

GEMINIS: A mí me da la risa cuando veo periódicos españoles avisando de "olas de frío polar de 5 bajo cero" :) Qué le voy a hacer... Besos

IVANA: Y menos mal que llegó el tiro de la chimenea antes de que se nos estropeara la estufa de gasóleo, amiga. Que esa hubeira sido buena, a 40 bajo cero sin calefacción de ningún tipo... Ufffffff.... Besos

CORO: De nada, guapa. Yo también estoy abraiada, no te creas :) Besos

IRENE: Qué remedio, nena. Y sí, menos mal que llegó el fuego a tiempo. besos.

VANESSA: Gracias, guapa. Besos de vuelta.

MARIA JESUS: No lo había pensado nunca, hasta que varios de vosotros empezasteis a sugerírmelo. Mujer, si es que lo de que alguien lea este blog aparte de las 3 amigas a quienes iba dirigido en un principio, todavía me resulta alucinante :) Besos.

ISABEL: Un beso para tí también, desde la espaciosa normalidad que habito.

JACQUELINE: Bienvenida. He pasado por tu blog muy rápidamente y me han encantado tus fotos. Me encantaría sumarme a tu grupo de Flickr... en cuanto sienta que tengo el tiempo para colaborar. Besos.

ALLETA: Hola amiga recomendadora. Muy buena recomendación para mí tmabién. Besos y bienvenida.

ANA: Gracias guapa. Alaska ayuda a ser especial, te lo aseguro :) Besos.

CAMILEANDO: Sí, lo de compartir espacio reducido por tanto tiempo entre dos ya es mucho, y con un enanito cuya palabra favorita vuelve a ser NO estos días, lo hace aún si cabe más emocionante. Un beso y me alegro de verte por aquí.

MARISOL: Jajajajajaj... minucias atmosféricas a mí! :) Besos.

ROSE: Yo también creía que esas temperaturas solo existían fuera de los aviones a 10 mil metros de altitud. pero no, resulta que en Alaska también, y sólo a 30 metros sobre el nivel del mar. Besos.

MARCOIRIR: Espero que resista. Un trance de calefacción por invierno llega más que de sobras. Besos.

ELIMARY: Pues mira, yo prefiero mil veces 10 bajo cero que 40 bajo cero, te lo aseguro. En mi opinión la diferencia sí se nota y mucho. Una vez que pasas de los 20 o 25 bajo cero ahí ya no se nota tanto. Aunque cuando sube la temperatura, aunque sean 10 grados y sigas a 30 bajo cero, te das cuenta más que de sobra. Y no te creas, Hawaii me tira mucho estos días... Un beso, guapa.

BATZK: Aquí la nieve simplemente crea una rutina diferente, porque dura 7 meses al año. Hay la rutina de verano sin nieve y con mosquitos, y la de invierno, con nieve y sin mosquitos. Son diferentes, cada una con sus pros y sus contras. Besos.

ELENA: Bienvenida siempre :)

PEKE: YO creo que en Ribeira no llegareis a tanto :) Biquiños.

EVA: Feliz 2009 a ti también, guapa. Ya debes estar a punto de caramelo, no? Para cuando llega Miniyo? Besotes

JOAKO: Preciosos, precioso, precioso el cuento, Gracias. Se lo contaré a mi hijo, desde luego. Estoy segura de que sabrá ponerse en situación. Me hizo gracia que uno de los personajes, Akiak, se llama como uno de los pueblos de aquí cerca. Millones de besos.

BERTA: Bienvenida y por favor, salúdame a las ruas compostelanas de mi parte. Y dile a tu marido que si quiere visitarnos, siemrpe tenemos la puerta abierta... figurativamente hablando, claro, que con este frío a ver quien es el guapo que hace eso.

JOAKO dijo...

Akiak significa Valiente, lo saqué de un listado de nombres Inuits para perros de trineo, Anuk es el personaje del celeberrimo documental, si no lo has visto te lo recomiendo.

JOAKO dijo...

Error, acabo de buscar el nombre del documental para que lo viese si no lo habias visto y acabo de darme cuenta de que el nobre correcto es Nanuk, si quieres lo cambias en el cuento, aunque también he descubierto que Anuk tambien existe en Inuit, significa Gracia y es nombre de chica, creo qyue este error mejora el cuento, porque les convierte en una joven pareja, Valiente y Gracia,¡Que gracia!
El documental es este
http://www.filmaffinity.com/es/film862884.html
Un abrazo

Griso dijo...

Nena, a ver si publicas más, que me tienes a palo seco cada vez que estoy de viaje, y tus admiradores andan muertos de ganas de saber más. Como si no pasaran cosas! La alce que rondó la casa para susto de Naím, con ganas luego de perseguirlo para darle un poco de zanahoria, o la vuelta al los termometros de 45 bajo cero a esos 7 grados que han convertido a Aniak en una peligrosa pista de patinaje, o del grupo de lobos que tuvimos por el pueblo, o de las mil y una historias pequeñas que hacen nuestra vida tan divertida. Un beso y anda, anímate esta noche solitaria y escribe algo y pon fotos, ¿vale?

Mirada dijo...

Impresionante.
(pues que me he quedado totalmente impresionada... )
Un abrazo enorme.

Alejandra dijo...

¡Qué bonitas fotos y qué bonito todo!

batzk dijo...

Que sabes de esto que nos puedas compartir:

https://secure.defenders.org/site/Advocacy?pagename=homepage&page=UserAction&id=1305&s_einterest=C4&JServSessionIdr006=2f8qqzstt1.app23a

Freckles dijo...

Lo que es el vivir
un tanto curioso ^^

Adore el blog!

Besitos :)

galiciaterrameiga dijo...

Hola Meiga...de meiga a meiga, que habelas hainas.
Escribo para agradecerte, hace más o menos una semana me encontre contigo en la blogsfera y te aseguro que fue una inspiración: contar el día de día desde aquelals cosas que nos pasan en el lugar en que nos ha tocado vivir. Desde ese momento, le vengo dando vueltas en la cabeza y aqui estamos..con un blog!!!
Nuevamente gracias, y volveré a visitarte.
Terra Meiga