viernes, enero 18

En la ciudad de los mil minaretes



"Minaretes"
Cairo, Egipto
Enero 2008


Cairo, la ciudad de los mil minaretes, me ha resultado caótica a la vez que curiosamente agradable. Con aproximadamente unos 16 millones de personas concentradas en una urbe gigantesca, lo único que aquí no existe es el silencio. Si no son las llamadas a oración que salen de los altavoces de las mezquitas y van extendiéndose por la ciudad como una ola interminable, son los incesantes claxones de los coches y sus ruidoso motores.

Hace muchos años estuve aquí unos días y la unica sensación que recuerdo de mi visita es la de pánico. Pánico debido única y exclusivamente al caótico tráfico que serpentea por la ciudad. Esta vez, gracias al majo de Hassan y a mi querido cuñado, mis nuevos héroes al volante, la impresión que me llevo es, Al Hamdu Lellah, mucho más rica. Supongo que a mis amigos del DF, el tráfico del Cairo no les impresionaría tanto, ya que son bastante parecidos. Eso sí, con la gran diferencia de que en Mexico he visto semáforos funcionando y conductores respetándolos, y en Cairo no he visto más que luces ámbar intermitentes que no indican mucho más que "cuidado!" en los cruces. Y luego cada uno que se las arregle como pueda. Coches, personas, burros, caballos, ovejas, motos, bicicletas y el ocasional barrendero en la autopista, bailan una coreografía improvisada compartiendo espacio y entrelazándose sin aparente orden ni concierto, aunque con sorprendente éxito.

Aunque suele ser inevitable sentirse en ocasiones como una moneda ambulante por el simple hecho de ser europeo en un país africano, me llevo un impresión muy agradable de la gente. Me ha gustado sobre todo la naturalidad con la que los hombres demuestran sus emociones, entre ellos y con los críos, cosa muy poco frecuente en nuestros países occidentales, donde la visión de dos hombres cogidos de la mano provoca todavía miradas furtivas y cuchicheos sobre sus preferencias sexuales y donde un hombre sonriendo, haciendo carantoñas o lanzándole besos al aire a un niño pequeño sería tomado como signo cuasi inequívoco de pedofilia. En Occidente estos gestos de cariño le estan socialmente permitidos a las mujeres y no tanto a los hombres. Luego, claro, está la otra cara de la moneda, ya que las manifestaciones afectivas entre hombres y mujeres en público son más bien púdicas y recatadas. No se puede tener todo.

Hicimos algunos recorridos turísticos inevitables estando en Cairo: las Pirámides y la Esfinge de Gizah, la Ciudadela, mezquitas varias, el barrio copto, el mercado Khan el Khalili... Pero sin duda los mejores ratos fueron aquellos que pasamos callejeando lejos de las hordas de turistas que invaden Cairo: paseando por estrechas callejuelas llenas de escuálidos gatos y hombres tomando te y fumando sisha; recorriendo parques como oasis en la ciudad repletos de parejitas jóvenes; comiendo en chiringuitos donde no se leía ni una sola letra de nuestro alfabeto (menos mal que David puede leer árabe); viendo la cara de felicidad de la señora que me enseñó a colocarme el pañuelo en la cabeza al modo tradicional (quizá se pensó que esta despeinada infiel iba a convertirse y taparse finalmente esos pelos de loca)...

Me quedo corta en mis explicaciones y se me quedan muchas cosas en el tintero, muchas impresiones, momentos, curiosidades... muchos retazos de vida sin contar. Ha sido toda una aventura que hoy toca a su fin. Mañana sábado salimos ya para Madrid, el domingo seguimos viaje a Seattle y el lunes aterrizaremos por fin de nuevo en Alaska. Han sido cinco semanas llenas de todo tipo de emociones, reflexiones, y diversiones, amigos y familiares de lo más diverso, y mucho sol y buen tiempo.

No hubiera cambiado este viaje por nada del mundo. Tengo la impresión de haber aprendido mucho y ahora me tocará realmente internalizar esos aprendizajes. Eso sí, desde mi rinconcito helado del polo norte y la rutina de mi vida diaria, a la que tengo muchas ganas de regresar. Nos vemos allá.

7 comentarios:

irene dijo...

asi como una alegria cargada de morriña me invade con las correspondientes lagrimillas a las q somos tan aficionadas.
me ha encantado nuestro rato de estar juntas "a jierro".....esa es la sensacion q se me ha quedao este viaje....estamos unidas como los metales cuando se funden....inseparables pese a la distancia, los polos nortes y los sures...bienvenida seas a tu hogar desde donde cada dia espero seguir viendote....y sumergida en ese ritmo tuyo q tanta felicidad te esta aportando y tantisima madurez...
te adoro con el alma por ser como eres y por quererme como me quieres!!
ay mi la cosita!!!!!!!!!!!!!!!!!

Madame Vaudeville dijo...

Siempre soñé con visitar Egipto... Y descubrirlo, y vivenciarlo, y disfrutar de cada rinconcito y de cada instante en sus paisajes y su cultura... Qué afortunada!!!
Besos de bienvenida de ésta aún desconocida llamada Madame Vaudeville... Mi cabaret está abierto para usted. Pásese si quiere a descansar del viaje y tomarse un tecito o un poquito de rica queimada gallega, jeje.

Rifo I de Zeuquirne dijo...

É unha sorte dispor de 5 semanas seguidas para poder viaxar. Paréceme que as aproveitaches ben, debeu ser unha viaxe ben fermosa a de Egipto, agora durante unha tempadiña estaranche as pilas cargadas e terás tempo de como moi ben dis, internalizar a túa viaxe.
Sorte na viaxe de regreso.
Unha aperta.

ana p. dijo...

Bienvenida a tu casa, que aquello que sigue como lo dejaste sea lo que más te gusta de tu vida y aquello que ha variado que llene tu rutina de aventuras.
Un enoooorme beso. Sabes que te quiero hermana

peke dijo...

Parece que foi frutífera a viaxe. Xa nos seguirás contando.

Ñoco Le Bolo dijo...

Estupenda crónica viajera.
Por cierto, Madame tine una queimada excelente. ¡Pasémonos por allí!

Raquel dijo...

Meiga,
es curioso leer tu blog en restrospectiva.
Estuve en El Cairo en enero de 2007. Un viaje fantástico.
Es sólo que siento que hay varias cosas en las que andamos coincidiendo. Y este frío y esta nieve que no se van ni allí ni aquí.

Un abrazo